Las Mujeres de Virgil Village

What the City of Los Angeles neighborhood signs call “Virgil Village” is a narrow eight square blocks nestled between Silver Lake, East Hollywood, Los Feliz and Koreatown. Despite its small size, the area is rich in immigrant history, from the Japanese community who lived here decades ago, to the more recent Central Americans who have made this place their new home.

In Virgil Village, you can find some of the best pupusas in L.A., colorful grocery stores that cater to the Central American palate, a party supply that provides the necessary elements for any Latino celebration and a health food store that doubles as a beauty salon.

And until October 2018, you could also buy fresh baked Salvadoran, Guatemalan and Mexican pan dulce along with signature Guatemalan dishes made gingerly by Doña Elvia and her husband at Super Pan Bakery. When a new owner purchased the building last summer, the business had 60 days to vacate. They packed up their belongings along with nearly two decades of memories as patrons stopped by hoping to buy one last piece of bread.

Doña Elvia plans to move the business to South Central, but this loss is not new for Virgil Village. For years, longtime tenants in this majority Latino neighborhood have been pushed out in favor of higher-paying renters. After the closure of Super Pan Bakery, those who work at Virgil Ave. staples such as California Grill and Carniceria 21 wonder when they might be next. While Virgil Village is at risk of quietly, rapidly erasing its own history, the stories of this neighborhood must not be forgotten. Most importantly, the stories of the people — many of them immigrant women — must not be forgotten. After all, they were the ones who made Virgil Village such a rich and vibrant place to begin with.

All stories are as told to Samanta Helou in Spanish and transcribed by her in English. All photos by the author.


Elvia Consuelo Perez

Owner/Dueña, Super Pan Bakery
777 N. Virgil Ave.

Soy de Guatemala. Y nuestro trabajo es hacer el pan. Empezamos hace diez y ocho años en este lugar. Yo vivía con mi mama y había mucha violencia, robos. Mi esposo se vino primero y 4 años después me fui yo con mi hija. Empezamos de Zero con una televisión y poco a poquito fuimos acomodándonos. Gracias a dios pudimos construir una casita en Guatemala con el dinero de aquí.

El pan dulce es una tradición; comemos mucho pan los guatemaltecos. Y el pan, pues a todos nos gusta.

Tenemos el francés, el pan dulce, el bolillo que es para los mexicanos porque vienen muchos. Vienen mexicanos y salvadoreños. Cada quien conoce su pan. Nos gusta tener un poquito de cada clase para que ellos se vayan felices. Y de comidita tenemos caldo de gallina, caldo de res, pepián, mole, lo que comemos en Guatemala. A mí me gusta porque es mi talento la cocina. Yo aprendí a cocinar con mi mami. Que nos enseñó a trabajar humildemente pero sabroso.

Tiene ya aproximadamente dos años que ha estado cambiando aquí poquito a poquito. Ya hay bastantes americanos. En una parte son buenos los cambios porque antes había mucho pandillero y ahorita a estado menos. Pero mucha gente de aquí que tenía yo, ya no está porque, los están desalojando y la renta es más cara. A mí me duele mucho porque muchas amistades de esta área se han ido. Los gabachos se han venido y ya no quieren Latinos aquí, quieren desaparecer todos los negocios pequeños que están en esta calle.

“Pues me voy triste, me resigno, tenía que acabarse un día. Doy gracias a dios primeramente porque son veinte años, veinte años los que estuvimos aquí.”

Pues me voy triste, me resigno, tenía que acabarse un día. Doy gracias a dios primeramente porque son veinte años, veinte años los que estuvimos aquí. Aquí crecieron mis hijos y mis nietos. Quiero darles las gracias a todos mis vecinos, a toda la comunidad de aquí de este lugar que siempre me apoyaron y ellos se han venido a despedir de mí y también yo me despido de ellos con mucho gusto. Y si me voy con mucha tristeza porque no fueron dos, tres días, fuero veinte años. Pero yo sé que el señor me va a bendecir en otro lugar como bendijo aquí. Pero pues a seguir adelante, mientras dios nos de vida, a echarle ganas.

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My name is Elvia Consuelo Perez. I’m from Guatemala. Our job here is to make bread. We opened this place 18 years ago. I lived with my mom and there was a lot of violence, robberies. My husband came first and four years later I left with my daughter. We started from zero with a television and little by little we settled in. We were able to build a house in Guatemala with the money we made here.

Pan dulce is a tradition, Guatemalans love to eat bread. And, well, everyone loves bread.

We have different varieties: pan frances, sweet bread and bolillo which is for the Mexicans because many of them come here. There are a lot Mexicans and Salvadorans that come here. Everyone has their preference. We like to have a little bit of everything so our customers can leave happy. For food we have hen soup, beef broth, pepián, mole and typical things we eat in Guatemala. I like cooking because it’s my talent. I learned to cook with my mom. That taught us to work humbly but with lots of flavor.

It’s been two years since this neighborhood started changing. There are a lot of Americans now. In a way the changes are good because before there was a lot of gang members and right now there’s less. But many customers that I had are no longer here because [they] were evicted and the rent is so expensive. It hurts me a lot because many friends in this area have left.

The Americans have come and they do not want Latinos here, they want to disappear all the small businesses that are on this street.

I’m leaving with great sadness. I resign myself. It had to end one day. I thank God first because it’s been 20 years, 20 years that we’ve been here. My children and my grandchildren grew up in this place. I want to thank all my neighbors, the whole community here who always supported me and they have come to say goodbye to me and I also say goodbye to them with pleasure. I leave with much sadness because it was not two, three days, it was 20 years. But I know that the Lord will bless me in another place as he blessed me here. But we have to keep moving forward. Meanwhile God gives us life, we have to put in the effort.


Sandra Morena Tejada

Manager/Gerente, California Grill
800 N. Virgil Ave.

Mi nombre es Sandra Morena Tejada. Soy de El Salvador y soy manager de este restaurante. Es comida típica salvadoreña, pupusas, sopa de gallina.

Como a los 18 años yo me fui de El Salvador por la violencia más que todo. Nadie entiende lo que pasamos para dejar nuestro país y llegar a un país extraño con culturas diferentes, idiomas diferentes, no es fácil. Te cambia la vida porque todo es diferente. Es como volver a empezar de nuevo.

Como todo mundo viene con sueños para un mejor futuro dejando tu familia, tus padres, tus hermanos. La gente piensa que uno se viene nada más por oportunismo, pero emigramos por necesidad de llagar aquí para un bien estar de la familia.

Mis padres siguen en El Salvador, los ayudamos económicamente para que ellos tengan una vida más digna y puedan ir al médico. Es un esfuerzo que uno hace aquí para que tu familia este mejor allá.

Cuando llegue vivía en South Bay con mi hermano, pero me moví acá porque tenía una hermana que vivía por aquí. Me gusto aquí porque es un poquito más Latino, mas comida Latina, gente Latina. Es como tener un poquito de lo que tu dejas. Vivo aquí en la calle Marathon. Tengo aproximadamente 11 años viviendo ahí. Es una área tranquila y recomendable.

“No es fácil. Te cambia la vida porque todo es diferente.” 

Cuando llegue empecé limpiando casas con mi hermana. Todavía limpio casas los viernes. Vienes a trabajar de lo que sea.

Vi este restaurant entre y pedí trabajo. Ya tengo como 9 años trabajando aquí. Empecé como mesera y en la cocina, un poco de todo.

El problema es que está viniendo más americanos entonces si, Es un problema porque este restaurante es más que todo comida Centro Americana y consumimos más los latinos este producto.

Entre más latinos hay, hay más producción. Dependemos de nosotros los latinos y tenemos que apoyarnos.

Muchos latinos se están mudando al sur centro porque tantos restaurantes americanos están afectando nuestra economía y la renta es muy cara entonces hay que buscar otras alternativas. Es demasiado la renta es como un 50% más que lo que pagábamos antes. Nos afecta a todos. Estamos congestionados, es complicado ver a dónde vamos. Es preocupación para todos.

La mayoría de mis clientes son de Centro América, de Guatemala, Honduras, El Salvador. Aquí estamos más unidos sin importar de donde somos. Nos estamos apoyando un poquito más que antes. Posiblemente porque todo está cambiando, las leyes, y necesitamos estar más unidos. Estamos tratando de sentirnos más orgullosos de donde somos.

La comida es para extrañar menos lo que dejas. Tener un poquito de tu comida en un país diferente, para superación, para ver que podemos aportar algo bueno. No es solo lo malo que ven en nosotros también lo bueno que podemos aportar.

También tenemos comida muy rica, pan muy bueno, antojitos muy ricos que todos pueden disfrutar. Colaboramos con el país, pagamos impuestos, trabajamos decentemente. Es para que la gente vea que también hacemos cosas muy importantes no solo venimos a destruir o hacer cosas malas. También tenemos ganas de superarnos.

Quiero que los niños se sientan orgullosos de donde sus padres son. Lo bueno que nosotros hicimos por ellos.

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My name is Sandra Morena Tejada. I’m from El Salvador and I’m the manager of this restaurant. It’s typical Salvadoran food: pupusas, hen soup.

I left El Salvador at 18 years old mainly because of the violence. People don’t understand what we go through to leave our country and arrive in a strange country with different cultures, different languages. It’s not easy. It changes your life because everything is different. It’s like starting over again.

Like everyone else you come with dreams for a better future leaving your family, your parents, your brothers. It’s difficult when you leave everything. People think that one comes only because of opportunism, but we emigrate out of necessity for the well-being of our family. My parents are still in El Salvador, we help them financially so that they have a more dignified life and can go to the doctor. It is an effort that one makes here so that your family is better there.

When I arrived, I lived in South Bay with my brother, but I moved here because I had a sister who lived here. I like it here because it’s a little more Latino, more Latin food, Latin people. It’s like having a little bit of what you left behind. I live here on Marathon Street. I have been living there for about 11 years. It is a quiet area.

When I arrived I started cleaning houses with my sister. I still clean houses on Fridays. You come to work wherever you find work. I saw this restaurant and I asked for work. I have about 9 years working here. I started as a waitress and in the kitchen, I did a little bit of everything.

Many Latinos are moving to South Central because so many American restaurants and businesses are affecting our economy and the rent is very expensive so we have to look for other alternatives. The rent is too much: 50% more than what we paid before. It affects us all. We are congested, it is difficult to figure out where to go. It is a concern for everyone.

Most of my clients are from Central America, Guatemala, Honduras, El Salvador. We are more united here regardless of what country we are from. We are supporting each other a little more than before. Possibly because everything is changing, the laws, and we need to be more united. We are trying to feel more proud of where we are from.

The food here is so you don’t miss what you left behind. We have our food from back home in a different country and we show others that we can contribute good things. It is not only the bad that they see in us, but also the good that we can contribute.

We also have very rich food, very good bread, very good snacks that everyone can enjoy. We collaborate with the country, pay taxes, work decently. It is for people to see that we also do very important things, we don’t only come to destroy and do bad things. We also want to improve ourselves.

I want our children to be proud of where their parents are from and the good thing that we did for them.


Carmen Campos

Cashier/Cajera, Carneceria 21
825 N. Virgil Ave.

Mi nombre es Carmen Campos, soy originaria de México del estado de Yucatán y soy cajera en la Carniceria 21.

Tengo once años en Estados Unidos. En mi país fui maestra 5 años en lo que equivale acá lo que es high school. Y enseñaba química, física, y biología. Las oportunidades de trabajo allá es mucha política si no tienes parientes en lo que es la CET, el sistema educativo, es muy difícil que tú puedas colocarte.

Yo viví mucho tiempo en lo que fue la Western y la King Blvd. y no concia tantas personas de Yucatán, pero en esta área hay mucho Yucateco y fue muy favorable saber que tengo paisanos acá.

De hecho, en mi casa no se ha perdido esa tradición, cocinamos todo lo que es comida yucateca como los tamales, cochinita pibil, relleno negro, papaxules, tamales horneados. Tengo vecinos que son mexicanos que no conocían parte de nuestra cultura yucateca.

El cambio ha sido demográfico ya que he visto que muchas gentes Latinas que vivían en esta área han sido desplazadas a otras áreas. Habido nuevas construcciones y nueva gente a estado interactuando en esta comunidad que mayormente era Latina o asiática. Ahora vemos que hay más diversidad de personas.

Siento que es parte de la evolución demográfica. Esta es tienda latina, nos conviene que haiga más latino. Pero también ayuda a la diversidad de personas que conozcan nuestra cultura entonces abre el campo a más posibilidades también.

Lo que están haciendo ahorita el banco que, ya que quitan la casa, la destruyen para que solo quede el terreno y estén haciendo nuevas casas. Al hacer las nuevas casas eso beneficia a las personas con dinero que compran las casas porque las nuevas casas ya no entran en el control de renta.

Quiero ver una reforma migratoria. He visto muchas familias desplazadas. He visto mucho el dolor de muchos estudiantes, el miedo que tienen. Yo trabajo como voluntaria de tiempo completo en la escuela de mi hija. Hay niños que deberían estar hablando de otros temas y hablan de que sus papas no tienen papeles y que si va a venir la migra y que la policía. Me gustaría que haga algo para esas personas.”

My name is Carmen Campos, I am originally from Mexico from the state of Yucatán and I am a cashier at Carniceria 21.

I’ve lived in the United States for 11 years. I was a high school teacher for five years in my country. I taught chemistry, physics and biology. There is a lot of politics involved for job opportunities there. If you don’t have relatives in the CET, the education system, it’s very difficult to find a place.

I lived a long time on Western and King Blvd. and did not know so many people from Yucatan, but in this area there is a lot of Yucatecans. It’s nice to know that I have countrymen here.

In fact, in my house that tradition has not been lost, we cook everything that is Yucatecan food such as tamales, cochinita pibil, black stuffing, papaxules, baked tamales. I have neighbors who are Mexican who did not know about our Yucatecan culture.

“I want to see immigration reform. I have seen many displaced families. I have seen a lot of the pain of many students, the fear they have.”

Carmen Campos

I’ve seen a demographic, many Latinos living in this area have been displaced to other areas. There have been new constructions and new people have been interacting in this community that was mostly Latino or Asian. Now we see that there is more diversity of people.

I feel that it is part of the demographic evolution. This is a Latino store, it’s good for us for there to be more Latinos. But it also helps to have a diversity of people who know our culture, it then opens the field to more possibilities as well.

The banks right now are destroying the houses so that only the land remains and they are making new houses. The new houses benefit people with money that can afford them and the houses are no longer under rent control.

I want to see immigration reform. I have seen many displaced families. I have seen a lot of the pain of many students, the fear they have. I work as a full-time volunteer at my daughter’s school. There are children who should be talking about other issues and they are talking about their parents not having papers and whether the immigration authorities and the police are going to come. I would like there to be something for these people.

This article appears in Vol. 1, Issue 1 of The LAnd. Click here to pre-order your copy.